Caminando en Solidaridad y Misión

Jesucristo pasó entre nosotros haciendo el bien y luchando contra el mal. En todos los tiempos, latitudes y culturas encontramos personas de buena voluntad que, como Él, fueron y siguen sembrando los valores más fundamentales, inspirándonos con su testimonio de vida.

Claret, en su tiempo como arzobispo de Santiago de Cuba, se reunía con los más pobres todos los lunes del año. Él procuró conocer bien, visitar periódicamente y responder no solamente a los retos de la Iglesia, sino también a los desafíos y problemas de la sociedad. Por eso promovió la instrucción integral para niños y niñas, instituyó casas de caridad y cooperativas sociales, dotó de buena atención a los hospitales, facilitó el aprendizaje de oficios para los prisioneros, instauró cajas de ahorro en cada parroquia, apostó por una agricultura más eficiente y justa, publicó libros de enseñanza e inició espacios lúdicos positivos para evitar la ociosidad y los vicios, defendió mejores condiciones y derechos para los esclavos, luchó contra las uniones ilegitimas, ayudó a la población que sobreviviera a un trágico terremoto. Alió caridad y justicia, solidaridad y misión.

No extrañamos pues que tantos claretianos hayan seguido sus huellas y practiquen la “definición del misionero”. Son hoy embajadores del gran amor de Dios, multiplicando (o por lo menos distribuyendo) “panes y peces” en las grandes metrópolis como en los recónditos más distantes o inhóspitos. Viven y se desviven en favor de los empobrecidos, desplazados, huérfanos, viudas, pueblos indígenas en risco y miles de otros “sedientos” de atención o de trabajo, de educación o de una oportunidad. Escuchándolos, haciendo eco de sus gritos o defendiéndolos en diversos foros (local, regional e internacional), colaborando, capacitándolos y aprendiendo con otros (académicos, profesionales, ONG’s, asociaciones, fundaciones), luchando contra injusticias y a la vez proponiendo alternativas mientras peregrinan y son transformados.

¡Son tantas las temáticas, las “causas” de JPIC, las problemáticas, los objetivos del desarrollo sostenible! ¡Y también proliferan las necesidades, las calamidades, los imprevistos!

Nuestra “Procura General de Misiones” y “Proclade Internacional” se deparan con inmensos pedidos de ayuda, bastantes más de los que pueden atender con los recursos que les son confiados. Es comprensible que reciban alrededor de una centena de proyectos / ano, ya que vivimos y trabajamos en las periferias. Ahora el desafío pasa por ser aún más creativos, aumentando la red de solidaridad y llamando cada uno y todos (incluyo a los habituales “destinatarios” de nuestra solidaridad) a contribuir con su “pan y pece” (sea oración, tiempo, dones, recursos materiales o patrimoniales).

El Día de la Misión Claretiana (II domingo de Pascua – este año en el 28 de abril), la semana misionera, la campaña anual (en comunidad, con los amigos, en el trabajo, en el colegio, parroquia o redes sociales) en favor de 1 proyecto, la experiencia de voluntariado son algunas de las buenas prácticas y oportunidades que te ofrecemos y que pueden hacer la diferencia para quien más necesita. ¿Quieres unirte a nosotros?

En nombre de nuestro Equipo, te lo agradezco y pido a Dios que bendiga tu generosidad. Un abrazo,

Artur Teixeira, CMF | Prefecto General de Apostolado